
La actual imagen del Santísimo Cristo de la Salud
La reorganización de la Hermandad
El 25 de mayo de 1939, apenas finalizada la Guerra Civil, un grupo de antiguos cofrades, encabezados por Francisco Arenas Padilla, conocido popularmente como «Tonelete», se reunió en la vivienda situada en el número 46 de la calle Veracruz con un objetivo claro: reorganizar la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud, cuya actividad había quedado prácticamente interrumpida durante los años del conflicto.
En aquella histórica reunión se acordó encargar una nueva imagen del Cristo de la Salud que sustituyera a la destruida en 1936. Para hacer posible el proyecto, los asistentes aprobaron una cuota extraordinaria de quince pesetas por hermano, iniciando así una intensa campaña de captación de nuevos cofrades y de búsqueda de recursos económicos.
La comisión gestora, formada inicialmente por ocho miembros, reorganizó la Hermandad, nombró secretario a José Serrano Ramírez y recorrió numerosos cortijos, aldeas y barrios de la comarca alcalaína para recuperar antiguos hermanos e incorporar nuevos devotos. Gracias al esfuerzo colectivo y a las aportaciones recibidas, el proyecto pudo hacerse realidad en muy poco tiempo.
El encargo a José Gabriel Martín Simón
Tras mantener contactos con distintas hermandades, la Junta decidió confiar la ejecución de la nueva imagen al escultor granadino José Gabriel Martín Simón, por un importe de 3.650 pesetas.
La intención inicial era reproducir fielmente la antigua talla del Cristo de la Salud. Sin embargo, la escasez de documentación gráfica —limitada a algunas litografías poco precisas— hizo imposible una reconstrucción exacta. Por ello, Martín Simón optó por inspirarse en los grandes crucificados de la escuela barroca granadina, especialmente en los modelos creados por la familia Mora.
El escultor tomó como principal referencia el Cristo de la Misericordia de la iglesia de San José de Granada, representando a Cristo en el instante inmediatamente posterior a su muerte, con una profunda serenidad y una intensa fuerza espiritual que invita al diálogo y a la contemplación.
Durante la ejecución de la obra, diversos miembros de la Junta Directiva visitaron con frecuencia el taller del escultor en la plaza de Cuchilleros de Granada. Aquellas visitas permitieron seguir de cerca el proceso creativo y comprobar cómo iba tomando forma una imagen distinta de la desaparecida, pero dotada de una extraordinaria belleza, equilibrio y capacidad devocional.
Descripción artística
La actual imagen del Santísimo Cristo de la Salud responde a los modelos de la imaginería granadina de posguerra, heredera directa de los grandes maestros barrocos.
Su composición presenta un cuerpo estilizado y proporcionado, de anatomía serena y elegante. Los brazos, completamente extendidos, junto con las manos abiertas, forman un marcado triángulo visual con el travesaño de la cruz, reforzando el equilibrio de toda la composición.
La cabeza, inclinada hacia la derecha, rompe deliberadamente la simetría del conjunto. El rostro transmite paz y abandono, con los párpados cerrados y la boca ligeramente entreabierta, evocando el instante inmediatamente posterior a la expiración de Cristo.
La policromía, de delicados tonos nacarados, acentúa el carácter cadavérico de la imagen, mientras que los escasos regueros de sangre subrayan el dramatismo sin caer en un excesivo naturalismo.
El paño de pureza, tallado con gran virtuosismo, muestra un elegante juego de pliegues inspirado en la tradición escultórica granadina. Destaca igualmente la disposición de las piernas, con la derecha superpuesta sobre la izquierda, siguiendo modelos característicos de José de Mora.
Los especialistas también aprecian influencias de Pedro de Mena, Alonso Cano y José Risueño, visibles tanto en la anatomía como en el tratamiento del paño de pureza y la expresión del rostro.
El resultado es una obra de gran calidad artística que conjuga el dramatismo de la Pasión con una profunda serenidad espiritual, convirtiéndose desde su llegada en uno de los principales referentes devocionales de Alcalá la Real.
La llegada a Alcalá la Real
La imagen quedó terminada en agosto de 1940. El 21 de ese mes la Hermandad celebró una reunión para organizar su traslado desde Granada.
El 2 de septiembre de 1940, primer sábado del mes, varios miembros de la Hermandad se desplazaron al taller de Martín Simón para recoger la talla. Una vez embalado cuidadosamente el Crucificado, emprendieron el viaje de regreso en una camioneta Chevrolet perteneciente a la antigua fábrica de Domingo Sánchez Velasco y conducida por Antonio Aguayo Urbano.

La noticia de la llegada del nuevo Cristo se había extendido por toda la ciudad. A medida que el vehículo recorría las calles de Alcalá la Real, numerosos vecinos salieron a recibirlo. El recorrido estuvo acompañado por una alfombra de romero, balcones engalanados, vítores y el repique de las campanas de San Juan.
La emoción fue especialmente intensa cuando la imagen entró en el templo, donde antiguos cofrades y las religiosas de la Madre Carmen recibieron al nuevo Cristo entre lágrimas de emoción y agradecimiento.
Bendición y primeros cultos
Al día siguiente, la imagen fue bendecida por el párroco don Manuel Santiago Álvarez e instalada provisionalmente en la capilla de Nuestra Señora de la Soledad.
Tras una solemne función religiosa, el Santísimo Cristo de la Salud realizó su primera procesión por las calles de Alcalá la Real sobre un trono cedido por la Hermandad del Señor de la Humildad, adaptado para soportar el peso de la nueva talla.
La extraordinaria acogida popular quedó reflejada incluso en la prensa provincial, que destacó la multitudinaria participación de fieles durante aquella inolvidable jornada.
Devoción y culto
Desde 1940 los cultos al Santísimo Cristo de la Salud se han celebrado de forma ininterrumpida, consolidándose como una de las principales devociones de la ciudad. Su festividad quedó establecida en torno a la Exaltación de la Santa Cruz, celebrándose tradicionalmente el primer domingo de septiembre.
Con la reorganización de la Semana Santa de Alcalá la Real, en 1949 la imagen comenzó a participar en la procesión oficial del Viernes Santo junto a Nuestra Señora de las Angustias, formando una de las estampas más representativas de la Semana Santa alcalaína.
En 1979 la Hermandad instauró el tradicional Vía Crucis por los barrios altos y el entorno de la Fortaleza de la Mota, un acto penitencial que desde entonces constituye uno de los momentos más sobrecogedores de la Cuaresma en Alcalá la Real.
Restauraciones
A lo largo de su historia, la imagen ha sido restaurada en varias ocasiones con el objetivo de garantizar su conservación.
La primera intervención tuvo lugar en 1981-1982, durante el mandato del Hermano Mayor Enrique Garnica Martín, realizándose trabajos de policromía en los talleres del tallista y dorador Antonio Carrillo, discípulo de Tejero.
Entre 1996 y 1997, siendo Hermano Mayor Manuel Ramírez Callejas, se efectuaron pequeñas reparaciones estructurales y de policromía en el taller de Cambil y Trujillo, en Guadix.
La restauración más importante se llevó a cabo en 2019 bajo el mandato del Hermano Mayor Antonio Rafael Aranda Vela. La intervención integral fue realizada en Andújar por el restaurador Antonio Custodio López García, devolviendo a la imagen todo su esplendor y asegurando su adecuada conservación para las generaciones futuras.