La mantilla española en Semana Santa

Hoy queremos compartir con todos vosotros un artículo que nos envía una hermana, Mariló Nieto, graduada en periodismo y que actualmente realiza un  curso superior de marketing y comunicación en moda y lujo en la universidad complutense de Madrid.

¿De dónde proviene la tradición de usar mantilla?

Su origen parece no estar del todo claro aunque se cree que las mujeres íberas cubrían con mantos y mantillas sus cabezas para refugiarse del frio. La evolución de esta prenda se debe, según Protocolo, a diferentes cuestiones religiosas, sociales e incluso por el clima. Lo cierto es que cuando la mantilla toma mayor importancia es a raíz de que la reina Isabel II se hiciera fan de ella y la utilizara como tocado y esto hizo que todas las mujeres de la época copiaran esta nueva moda que se ha extendido hasta nuestros días.

También es muy interesante el hecho que ocurrió a finales del siglo XIX y al que apodaron con el nombre de “La conspiración de las mantillas” ( Mamádemayorquieroserflamenca te cuenta en qué consistió este hecho)

 

¿Por qué se utiliza en Semana Santa?

Se utiliza en Semana Santa como seña de luto por la muerte de Jesús. En los desfiles procesionales vemos como hay muchas mujeres, de diferentes edades aunque cabe destacar que las jóvenes se están apuntando a llevarla, que la visten para acompañar a su titular. Pero resulta llamativo el hecho de que en ciudades como Sevilla, son muchas las mujeres que los Jueves Santo, sobre todo, y también los Viernes se visten con esta prenda para visitar los sagrarios que se ponen en las iglesias. Por tanto, un acto de respeto y luto en la tradición cristiana.

 

¿Qué tipos de mantilla hay?

Existen muchos tipos de mantillas dependiendo de la forma (más cuadradas, más rectangulares o incluso de triángulo como es la mía) pero sobre todo, esta prenda destaca por el material o tejido con el que se realiza.

Podemos distinguir, según Lunaritos, estos tres tipos:

– Blonda: es un tipo de encaje de seda que suele tener algún adorno floral y sobresale por ser un poco más brillante que el resto de la mantilla (una seda es mate y la otra brillante para crear este contraste).

– Chantilly: éste es un tejido de origen francés y es mucho más ligero y elegante. También puede ir adornado con motivos florales u otra serie de dibujos ornamentales. De este material es mi mantilla y sólo puedo decir que la mía es una preciosidad.

– Tul: el tejido es más delgado y transparente y suele ser el más habitual entre las mantillas. También se conoce con el nombre de ‘mantillas de encaje’.

 

¿De qué color tiene que ser?

Como ya se ha comentado con anterioridad, el uso de la mantilla está ligado al luto por lo que es requisito indispensable que nuestra mantilla sea de color negro. Tan sólo en el caso de utilizarla el Domingo de Resurrección, la prenda puede ser de color blanco o crudo pero sino debemos seguir el protocolo y utilizar mantilla negra. Además, también es recomendable vestirse de mantilla a partir de los 18 años. He de decir que he visto infinidad de niñas pequeñas, y hablo desde 2-3 años hasta 15, vestidas de mantilla. En ese caso, yo me decantaría por una mantilla clara puesto que les resta seriedad y lo veo más idóneo para su edad aunque si seguimos el protocolo, lo correcto sería no vestirlas hasta que alcanzaran la mayoría de edad.

 

¿Cual es la forma correcta de ponerla?

Para contestarme esta pregunta me pareció que lo más apropiado era buscar un recurso visual para que fuera mucho más fácil aplicar los pasos después así que me decanté por este ‘tutorial’ de Juan Foronda.

 

Yo, por ejemplo, nunca había utilizado estos “peinecitos” para afianzar la teja o peina pero creo que a partir de ahora voy a incluirlos en el proceso al igual que coger la mantilla un poco al vestido para hacer que luzca en la cara de la mujer.

 

¿Cómo amoldamos esta prenda a la situación, en este caso un desfile procesional?

Para estar impecables ese día, recurro a Entre cirios y volantes, donde podéis encontrar las cinco claves para vestir de mantilla en Semana Santa.

Yo,personalmente, centraría mi atención en estos tres elementos:

1. El vestido debe de ser negro, y siempre por debajo de la rodilla. Es muy importante, como ya os he dicho, seguir el protocolo. No consiste en ponerte el mismo vestido que utilizamos un sábado noche por lo que es necesario ajustarse a estos requisitos para no parecer vulgar. Un vestido negro, tipo cóctel, con la manga al codo o larga y con un escote discreto. Por supuesto, yo apostaría por un traje liso o a lo sumo, que tenga un estampado, brocado o encaje en negro pero sin ser recargado. Sencillez.

2. Cuidado con los complementos. En este caso yo primaría el “menos es más” así que cuanto más sencilla vayas ese día mucho mejor. Normalmente el broche que acompaña a la mantilla es bastante llamativo por lo que yo me colocaría unos pendientes bonitos (o bien algo pegado o bien algo que cuelgue un poco de la oreja pero que no sea excesivo) y, a lo sumo, alguna pulsera tipo esclava o así que sea a juego con los pendientes. También puede ser una opción que lleves al cuello una medalla o cruz de tu hermandad o alguna insignia que la identifique. El rosario me parece que puede ser una prenda opcional.

3. Los zapatos. Al igual que con el vestido y los complementos, siempre tenemos que decantarnos por la sencillez. Además, teniendo en cuenta las horas que vamos a estar en la procesión, optaría por unos zapatos con un tacón medio y que no sea del todo aguja. Por supuesto, negros. Tenemos que pensar un poco en la comodidad y no acabar cambiándonos de zapatos o yendo descalzas en mitad de la procesión. ¡Error!

Y después de esto sólo animaros a llevar a cabo estos pasos si es que os vestís de mantilla esta Semana Santa pero sobre todo, que os toméis estos días de descanso y disfrutéis de una Semana que muchos llevamos un año esperando.

Fuente: Mariló Nieto

Un pensamiento sobre “La mantilla española en Semana Santa

  1. Luis Enrique

    Cuanta razón en tu artículo. Yo pertenezco a una cofradía desde hace 17 años y año a año vengo notando que las costumbres se relajan. Soy de la opinión que en los actos procesionales hay que observar un estricto protocolo. Sin ir más lejos este mismo viernes Santo iba en procesión una chica de mantilla en minifalda y manoletinas un horror

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